lunes, 3 de diciembre de 2012

A los días raros... por no ser malos.

Hoy, no encuentro palabras
que definan nada,
ni charla que me consuele o satisfaga.

Hoy, las palabras me atraviesan
como lanzas,
se abre una brecha,
que se desgarra más y más,
cada vez más larga,
y debajo, la piel lacerada.

Hoy, no encuentro motivos
para seguir con esta vida,
ni tiene sentido la misma.

Hoy, 

ya no quiero ser pirata, 
no tengo ni un rato, ni una rata,
ni fuerzas para sujetar la guitarra,
o para cantar.

No tengo voz para nada,
ni mente para pensar,
imaginación para las hadas, 

ni sensación de intimidad. 

Hoy, y no mañana,
hoy y no ayer,
soy lo que soy, 

lo que sea,
pero no se qué.

¿Pequeña, grande, vieja, joven?
¿Una santa cara, una puta barata, o al revés?
¿Deprimida gratuita, o alma herida?
¿Seré tonta, lista?
¿Buena, mala?
¿Amarilla, caqui, rosa, blanca?
¿Consumidora? ¿Consumadora?
¿Consumista? ¿Comunista?
¿Creo en la utopía?
¿Vivo aquí y ahora?
¿Por qué me pesa el pasado y el futuro me ahoga?
¿Se me puede catalogar, así sin más?
¿Soy un caso de manual?

Hoy, empieza ya a darme igual
qué ser, y que será,
así que más vivir, y menos pensar.

(21/11/12)

(¡Capicúa!)

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